Preocupado y ocupado por la gestión de la nueva escuela: recursos y reflexión

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Yo, las uvas, nunca me las tomo el 31 de agosto

Crecen... A pesar del adoquinado, del peatón, del fotógrafo, del ayuntamiento, de la lógica...

Crecen…
A pesar del adoquinado, del peatón, del fotógrafo, del ayuntamiento, de la lógica…

Se acerca el principio… ¡Uf!, qué cuesta arriba. ¿El principio de qué? Del siguiente curso. Habrá quien lo empiece después de años de experiencia y quien lo haga por primera vez. Quien comience con ciclo, materias o en un centro nuevo. Quien se enfrente a este curso con una nueva responsabilidad entre manos. Quien inicie el curso sin saber dónde va a trabajar, con quién; ni si quiera si va a trabajar. ¡Suerte y ánimo para todos!

¿Se tratará nada más que de un curso más? En septiembre, amigos y amigas, ¿comienza la aventura, el trabajo, el aprendizaje, el encuentro, los recortes, las programaciones, los desajustes, las oportunidades, las reivindicaciones, los proyectos?

Los que trabajamos en un centro educativo somos unos privilegiados. Trabajamos en un lugar maravilloso, donde ocurren milagros, donde todo es posible. Sí, sí: un lugar maravilloso. Y creo que trabajamos en un lugar maravilloso por una razón aplastante: porque nuestra misión es convertir nuestras aulas, colegios, institutos, escuelas… en lugares maravillosos para los destinatarios de nuestro trabajo, para los niños. Entornos de seguridad, acogedores, donde lo imposible puede ocurrir; donde todos tienen un hueco y al que apetece ir por las mañanas; donde a uno lo quieren: allí me creen capaz, cuentan conmigo, me echan de menos si no voy; donde, para tantos, es donde mejor se come, se detectan enfermedades o trastornos; donde me ven como una oportunidad, y no como un problema; donde escucho mi nombre de pila y recibo mensajes que me ayudan a crecer. Donde todos somos iguales en derechos. Donde el saber está por encima del tener, y el ser por encima del saber.

Igual con septiembre no llega el comienzo de nada. Me parece a mí que situar en septiembre el principio de lo que sea (o el final de mis vacaciones), supone mirar la escuela desde el ángulo del educador, del claustro, del director. El aprendizaje de nuestros alumnos comienza mucho antes de que nosotros entremos en escena, y continúa mucho después de que el profesor desaparezca.

¿Un deseo para este curso? Que cada día contemplemos esta tarea fascinante y agotadora desde los ojos de sus protagonistas: nuestros alumnos.

PD ¿Cuándo tomar las doce uvas? Yo, cuando se las toman mis alumnos.